EMILI GRAU SALA (1911-1975). Hipódromo, París.
Emili Grau Sala
Emili Grau Sala
10 000 EUR i originalvaluta · 31 bud
Skick
Obra en buen estado. Marco leves desperfectos.
Utläst automatiskt ur husets skickbeskrivning.
Óleo sobre lienzo Firmado. En el reverso, firmado, localizado y fechado en 1971. 59x70 cm 88x101,5 cm (marco) Esta obra pertenece a la etapa madura de Emili Grau Sala, artista barcelonés instalado en París desde 1936 y estrechamente vinculado al ambiente artístico francés. Su pintura desarrolló un lenguaje muy personal, reconocible por la ligereza del trazo, el colorido vivo, la atmósfera evocadora y una iconografía centrada en escenas de ocio, jardines, interiores, figuras femeninas, bulevares, carruajes, fiestas y ambientes de sociabilidad elegante. Hipódromo, fechado en 1971, se sitúa dentro de ese universo visual de raíz parisina y finisecular. La escena representa un ambiente de carreras de caballos, no desde una visión deportiva o documental, sino como imagen de vida social. Los jinetes, los caballos, las figuras paseando, las sillas de jardín y la vegetación construyen una composición animada, luminosa y deliberadamente evocadora. El hipódromo aparece aquí como espacio de encuentro, paseo y espectáculo, próximo al mundo de la Belle Époque que tanto interesó al artista. La obra muestra varios rasgos característicos de Grau Sala en sus últimos años: pincelada suelta, dibujo ágil, figuras apenas insinuadas, colorido vibrante y una construcción de la escena basada más en manchas cromáticas que en una descripción precisa. Daniel Giralt-Miracle señaló que, en la etapa final del pintor, su obra adquirió una mayor libertad colorista y que el propio Grau Sala afirmaba: “Antes empezaba un cuadro con la idea; ahora empiezo con las manchas y éstas me llevan a la vida”. Esta observación resulta especialmente pertinente para esta pintura, donde la composición nace de zonas de color, transparencias y ritmos visuales antes que de un dibujo cerrado. El asunto del hipódromo enlaza también con la sensibilidad mundana del artista. Grau Sala fue descrito como “el más parisino de los pintores catalanes y el más catalán de los parisinos”, fórmula que resume bien su doble pertenencia cultural. Su pintura, aunque nacida de una sensibilidad catalana, encontró en París su escenario natural: jardines, bulevares, escenas de ocio, jóvenes elegantes, caballos, cafés y ambientes de recreo. En esta obra, la escena no se organiza mediante una perspectiva rígida, sino a través de una sucesión de planos abiertos: las figuras del primer término, los caballos y jinetes en el centro, el lago o espacio despejado del fondo y la vegetación envolvente. El resultado es una imagen de aire ligero, casi musical, donde la anécdota queda subordinada al clima general. El hipódromo se convierte así en un pretexto para desplegar una pintura de atmósfera, color y memoria. La fecha de 1971 sitúa la obra en los años finales de Grau Sala, cuando alternaba estancias entre París, Barcelona y Sitges, manteniendo un lenguaje figurativo ajeno a las corrientes más radicales de la posguerra. Su fidelidad a una figuración amable, decorativa y nostálgica no debe confundirse con superficialidad: en sus mejores obras, el valor reside en la capacidad de convertir escenas aparentemente ligeras en evocaciones muy precisas de un mundo social y sentimental desaparecido. El interés de esta obra reside, por tanto, en su plena identificación con el imaginario del artista: la vida elegante, el ocio al aire libre, el recuerdo de la Belle Époque, el gusto por lo femenino y lo mundano, y una técnica basada en la libertad de la mancha, el arabesco gráfico y la intensidad cromática. Se trata de una obra representativa del Grau Sala maduro, en la que el tema hípico sirve como escenario para una visión poética, luminosa y deliberadamente nostálgica de la vida moderna.